Échale más Orégano

Me pregunté muchas veces ¿por qué nadie hacía nada? Después me di cuenta de que yo podía ser ese alguien.

No solo existe una fórmula para intentar arreglar el mundo, hay miles de millones de formas de aportar tu granito de arena. De esto me di cuenta al ver un vídeo sobre un surfista profesional que dejando atrás su carrera deportiva empezó a organizar eventos para conseguir montar en una tabla a niños y niñas con autismo. A mi no se me hubiera ocurrido jamás ni hacer eso, ni que eso fuera a cambiar el mundo, pero que le pregunten a esos peques si se nota o no la diferencia.

Se dice que la música es el lenguaje universal, y por ello parece ser la forma más internacional de cambiar el mundo. Éste ha sido el método elegido por ciertos jóvenes para trabajar en pro de la colectividad. Óregano es el nombre del grupo musical murciano que está intentando llenar las calles de entusiasmo y contracultura. Son versátiles, se acomodan a cualquier situación: si no hay micro, pues en acústico, con iluminación de festival o con cuatro velas colocadas en la acera, ya sea en un escenario vecinal, en la universidad o en un puestecito del Malecón harán que te muevas y recargues tu optimismo. 

Ellos intentan durante sus conciertos que abandonemos nuestra mente atrapada en la cotidianeidad del sistema impuesto para unirnos a un plano común: el plano sensorial. ¿Romper? Todos los esquemas. No solo ellos son los protagonistas, hacen partícipe a su público cautivado por su sencillez y naturalidad. De estas cosas que parecen fáciles y llevan mucho talento y trabajo, esas que hacen magia de las habilidades ordinarias. De ese tipo son los conciertos de Orégano.



El grupo es algo más grande que sus artistas, así que solo puedo decir que en estos momentos, ellos, son cuatro y sus orígenes son muy variados: Joserro es un viajero con experiencias de todo tipo tocando en la calle, parece un personaje sacado de Noviembre, la película de Achero Mañas, todo clown y diversión; Oriol en cambio viene de la música clásica y el teatro, él parece más bien Toulouse de Moulin Rouge, un bohemio extravagante sin remedio; la experiencia de Chari procede de coros y la música soul, su imponente voz penetra en cada partícula del aire; para contrarrestar tenemos a Laura experimentada en música jazz y orquestas, tiene un arranque étnico, una potencia proveniente de la mismísima tierra que cierra el perfecto círculo armonioso de Orégano

Lo contrario a la adicción no es la sobriedad sino la conexión dije en un antiguo artículo. Conexión es lo que necesitamos para la unión de la humanidad y esto es lo que nos trae este grupo.

Si quieres conectar con ellos, estarán el lunes 24 de septiembre en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia a las 18:30, tras ellos una obra de teatro. Todo bajo la dirección del festival Teatro y Palomitas organizado por los propios alumnos de la ESAD.

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