Drogas manipuladas para vivir


Voy a hablar de algo de lo que todos creerán que saben mucho y probablemente no sea cierto. Drogas. ¿Qué entendemos por drogas? ¿Sustancias malas? ¿Sustancias buenas? ¿Ni si quiera sustancias, quizá? Una definición estándar sería esta: "Sustancia que se utiliza con la intención de actuar sobre el sistema nervioso con el fin de potenciar el desarrollo físico o intelectual, de alterar el estado de ánimo o de experimentar nuevas sensaciones, y cuyo consumo reiterado puede crear dependencia o puede tener efectos secundarios indeseados. "
Vivimos en la cultura de la droga, desde la mañana cuando tomamos cafeína o teina, hasta la noche, en que podemos relajarnos al volver a la casa con una "copita", o un somnífero, recetado por el medico. Estamos utilizando diferentes sustancias, que afectan sobre el Sistema Nervioso Central, para enfrentar estas peripecias de la cotidianeidad. Otros además se activan a medida que trascurre el día, aspirando nicotina o hierbas o drogas varias.
Empecemos por las drogas habituales, las que nadie duda que sean drogas y siempre han estado ahí. ¿Cuáles se nos ocurren? Alcohol, heroína, metadona, ketamina, éxtasis, hongos, nicotina, thc, cafeína… La lista es larga, si.

Estaremos de acuerdo con que lo peor de las drogas no es el efecto per se, ya que este puede ser bueno en el momento adecuado y por supuesto teniendo en cuenta las condiciones físicas de cada uno, sino la adicción a ellas. Ese es realmente el peligro y a lo que tememos. Un claro ejemplo es lo primero que le decimos a un amigo cuando nunca ha fumado y un día se fuma su primer cigarro es: "cuidado que te vas a enganchar" ¿Verdad?

¿Qué pensaríais si os digo que todo lo que sabemos sobre la adicción a las drogas es falso? Bien justificaré esto.

Si les administran heroína durante 20 días el día 21 serán adictos, por los químicos de su composición que “enganchan”. O eso creíamos. Pensemos otro caso, si se rompen la cadera les llevaran a un hospital y les darán un montón de diamorfina durante semanas o incluso meses, esta diamorfina es heroína, además heroína mucho más potente que la que pueda encontrar un adicto en la calle. Porque no está contaminada por todo lo que los traficantes usan para diluirla. Por lo tanto según nuestra lógica inicial, todos los que han pasado por este proceso en el hospital, vuestra abuela incluída, son adictos. Pero eso todos sabemos que no es cierto, no se convierten en drogadictos.

Científicos hicieron un experimento en el siglo XX. Trataba de meter a una rata en una jaula con dos botellas de agua, solo que una contendría heroína diluida. La rata casi siempre moría en los experimentos ya que iba a por la botella con droga siempre hasta su muerte. Pero en los setenta, Bruce Alexander, un profesor de psicología se dio cuenta de que la rata estaba totalmente sola en la jaula junto con las botellas. No tenía nada más qué hacer excepto drogarse. Así que creo un paraíso para ratas con todo lo que podrían querer estos animales, y además, las dos botellas, pero ninguna volvió a por la botella que contenía la heroína, ninguna tuvo una sobredosis y ninguna murió.

No penséis que las ratas son unas conformistas, no. Vamos con el caso humano. Guerra de Vietnam. El 20% de las tropas americanas consumían mucha heroína, la gente entraba en pánico porque creían que al regresar tendrían cientos de miles de drogadictos por las calles estadounidenses. Pero no fue así. No fueron ni si quiera a rehabilitación. Simplemente volvieron a casa. La guerra era la jaula solitaria. La droga era una buena forma de pasar el tiempo, pero si regresas a tu hogar con tus amigos y familiares… equivalente al paraíso de las ratas… no lo necesitamos.

Los humanos tenemos una necesidad innata de crear lazos y conectarse, y cuando estamos felices y saludables formaremos lazos con las personas de nuestro alrededor. Pero cuando no podemos porque estamos trumatizados, aislados o derrotados formaremos lazos con alguna cosa que nos de la sensación de alivio. Aquí volvemos a las drogas. Pero todo el mundo está enganchado al alcohol o a la heroína? Hay un camello maestro que nos distribuye la droga de manera masiva a los 7.000 millones de personas que somos. Papá capitalismo. Señoras y señores, somos adictos al consumo. Todo lo que hacemos es consumir. La balanza entre vivir y consumir está demasiado desequilibrada ganando las drogas por encima de nuestra naturaleza. Lo que necesita el capitalismo para todos sus hijos adictos es crear la necesidad y lo hizo muy bien. Ahora cualquier persona diría que necesita el móvil, necesita una casa cada vez más grande, necesita salir de fiesta donde consumir más drogas, necesita televisión, toneladas de ropa, coches, juguetes, decoraciones, ordenadores, tonterías, y sí esta lista es más larga aún que las primeras drogas. ¿qué está pasando? Casi podemos ver a gente hablar con la ropa que se acaba de comprar pero no con el señor que tiene al lado en la parada del autobús. La adicción es solo uno de los síntomas de la crisis de desconexión que está ocurriendo a nuestro alrededor. Cada vez tenemos menos amigos, y más cosas. Con los trabajos inventados lo ponemos peor. Encerramos a gente y la culpamos por no haberse podido adaptar haciéndola sentir peor. Hemos fallado como sociedad, hemos fallado como humanidad.

Dejemos nuestra adicción a las cosas cortemos con nuestro camello el capitalismo, y empecemos a conectar con nuestros compañeros. Les propongo que durante un día no consuman nada, pero conecten con las personas, conecten con los animales, conecten con su mundo.

Lo opuesto a la adicción no es la sobriedad; lo opuesto a la adicción es la conexión.

Discurso basado en el vídeo "Addiction" de kurzgesagt - in a nutshell. Que a su vez es una adaptación de Johann Hari's New York Times best-selling book 'Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs.'

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