Diferente o raro

Muchos de nosotros, sobre todo la generación Millennial sueña con inventar cosas nuevas. No hacen más que meternos en la cabeza que tenemos que ser emprendedores, freelance, autónomos, originales, DIFERENTES. Cualquier adolescente del tres al cuarto dice en sus redes sociales que “es que él es diferente”, a la vez que 120 de sus 300 amigos en línea lo comparten. ¿Son todos ellos diferentes? ¿Diferentes de qué exactamente?

Vivimos en una sociedad capitalista, por mucha variedad de productos y servicios que nos quiera vender, a este tipo de economía (cada vez más enraizada en la mente colectiva social -social, que no económica-) lo que le interesa es homogeneizar todo. Pensemos, la ropa: talla S, talla M... ¿de verdad todas las mujeres de mi altura tenemos el mismo cuerpo de talla S? Por supuesto que no. La respuesta que todo el mundo tiene en mente es: es que no se puede adaptar personalmente a cada uno de nosotros. ¿Por qué? Porque el capitalismo nos trata como una masa, con separar un poco y dar algo de variedad a sus productos para que sintamos que podemos elegir, le basta. Y lo peor es que en nuestra mente ya está implantada la idea de libertad por haber elegido entre 10 marcas de coches y 3 gamas dentro de cada una de ellas. Antes de esa elección, no tan libre como creemos, se ha asentado una necesidad artificial realmente innecesaria. 

Todo este discurso se puede aplicar tanto al ámbito material, como los ejemplos nombrados hasta ahora o al ámbito ideal, el más interesante. kate Millet era diferente. Y las feministas de hoy en día apreciamos sus esfuerzos por seguir siéndolo a pesar de la represión social que tuvo que soportar. En ese momento no era un ejemplo de buena vida, porque no era diferente, era rara. Extrapolemos su caso al de una feminista de ahora defendiendo el lenguaje inclusivo, la existencia del techo de cristal contra el que tenemos que luchar y las infinitas desigualdades existentes entre hombres y mujeres que hasta ahora parecían nimias y sin importancia. Ahora nosotras somos las raras. Ahora la cuestión ya no es tan fácil como en el ámbito teórico mirando décadas atrás y fijándonos en personas relevantes de esa época. 

Es difícil ser diferente. Nos llaman masa porque quieren homogeneizarnos. Antonio Machado dijo que el humano masa no existe, es una invención, y es totalmente cierto, la masa es un intento de unirnos a todos como algo cuantificable pero también algo insalvable. De hecho cuando se habla de revoluciones (un ámbito progresista por naturaleza) el problema que nos encontramos es ¿qué hacer con las masas? Como bien dijo el poeta, “a las masas nos las salva nadie, sin embargo siempre se podrá disparar sobre ellas”. No somos una masa, el capitalismo no puede abarcar nuestra naturaleza y eso es lo que le asusta, que no puede abarcarnos. Tenemos miles de millones de formas diferentes de pensar, de ser, de hablar, de vivir. Nos quiere diferentes pero solo porque es difícil de intentar y parece casi imposible de conseguir, desde luego dentro de su sistema, sí. Nos quiere diferentes porque cree que no lo conseguiremos, que la presión podrá con nosotros. Ha creado también la figura del raro. Un raro no es alguien que admirar, sino un marginado, si te pasas de diferente eres raro. Pero solo es otra de sus invenciones.

¿Cómo distinguir pues, entre ser diferente y ser rara? No distingas, ese es trabajo de tus detractores.


Comentarios

  1. Ens fas obrir els ulls i el seny sobre coses que les tenim tant profondes, que fins ara erem analfabesties, i no se'n adonavem de que la realitat era una altra.

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